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domingo, 12 de abril de 2015

Los siete hábitos de la gente altamente efectiva






No importa a cuántas personas usted supervise, hay una sola persona a la cual puede cambiar: a usted mismo. La mejor inversión que puede hacer, entonces, es en mejorarse a sí mismo desarrollando los hábitos que le harán mejor persona y mejor gerente. Si usted quiere cambiar cualquier situación, tiene que comportarse
en forma distinta. Pero para cambiar su comportamiento, antes debe modificar sus paradigmas, su forma de interpretar el mundo. “Los 7 hábitos” presentan una nueva forma para cambiar estos paradigmas, al instaurar nuevos hábitos que le permitirán escapar de la inercia y encaminarse hacia sus objetivos. Los tres primeros hábitos tratan del auto-dominio. Es decir, están orientados a lograr el crecimiento de la personalidad para obtener la independencia. Los siguientes tres hábitos tratan de las relaciones con los demás, trabajo en equipo, cooperación y comunicaciones; están orientados a lograr la interdependencia. Finalmente, el hábito siete, se refiere a la renovación continua que le llevará a entender mejor los hábitos restantes.

Los hábitos

Un hábito está en la intersección de tres componentes que se solapan: el Conocimiento, las Habilidades y el Deseo (o actitud). El Conocimiento le indica qué hacer y por qué. Las Habilidades le enseñan cómo hacer las cosas. El Deseo es la motivación, sus ganas de hacerlas. Para convertir un comportamiento en un hábito, necesita de los tres componentes.








La efectividad y el equilibrio P/CP

 Los 7 hábitos están en armonía con la ley natural denominada por el autor “equilibrio P/CP”. Este principio se ilustra mejor con la conocida fábula de Aesop: Un día, un granjero pobre descubre un huevo de oro en el nido de su gallina. El no puede creer la suerte que tuvo. Sin embargo, cada día que pasa, aparece un huevo nuevo, haciéndolo millonario. Pero a la vez, se vuelve codicioso e impaciente, decide matar a la gallina para obtener todos los huevos a la vez, sin tener que esperar de un día al otro. Pero al abrir la gallina, se da cuente que no hay huevos de oro en su interior. Esto ilustra la ley de la efectividad. Muchos piensan que ser efectivo es sacar todos los huevos tan rápido como sea posible. Pero para ser realmente efectivo, necesita los huevos y la gallina que los produzca. De allí la necesidad de equilibrio entre P (la producción, es decir los huevos) y la CP (la capacidad de producir, en Inglés Production Capability, o sea la gallina). Sobre este equilibrio gira el verdadero significado de la efectividad en todas las áreas de su vida. Este principio se puede aplicar a cualquier tipo de activo: las personas que supervisa, los equipos que maneja, su salud, sus finanzas personales y sus relaciones con otras personas en su hogar o en el trabajo.

Hábito 1 – Ser proactivo

Ser proactivo significa tomar la responsabilidad por su propia vida, ejercitar la habilidad de seleccionar su respuesta ante cualquier estímulo. Esto implica comportarse según su decisión consciente, basado en sus valores, no en las condiciones en las que se encuentra, ni en la forma como fue criado, ni en su carga genética.

La libertad en la elección de su respuesta se basa en: - Auto-conciencia (self awareness): que le permite diferenciarse a usted de su estado de ánimo, sentimientos y pensamientos.

- Imaginación: para crear ideas mas allá de su realidad presente.
- Conciencia: para distinguir lo bueno de lo malo.
- Voluntad independiente: para actuar basado en su autoconciencia. Una persona proactiva es guiada por sus propios valores, a diferencia de la persona reactiva, quien entrega el control sobres sus decisiones, dejando que el comportamiento y las opiniones de los demás le digan cómo se deben sentir. Una vez que entienda esta diferencia, le quedará claro por qué nadie le puede hacer sentir mal a menos que usted se lo permita.

Esta verdad, sin embargo, no es fácil de aceptar, sobretodo si está acostumbrado a echar la culpa a los demás o a la suerte por sus problemas. Una vez que admita “estoy aquí por las decisiones que tomé ayer”, puede entonces declarar “decido ser algo distinto mañana”.

Una clave para determinar si usted es proactivo o reactivo encuentra en el lenguaje que utiliza. Si usted dice cosas como: “el gerente de marketing me hace enojar”, está siendo reactivo, está dejando que otro tome control de sus emociones. El enfoque proactivo sería “estoy dejando que el gerente de marketing me haga enojar. Puedo elegir responder de otra forma”.

Para desarrollar su proactividad, pruebe lo siguiente:
- Ponga atención a las palabras que selecciona usted y quienes le rodean. ¿Con qué frecuencia escucha expresiones reactivas como “tengo que…” en lugar de “quiero…”?.
- Identifique las debilidades de los demás, pero no como pretexto para sus propias fallas, sino como oportunidades para elegir sus respuestas.
- Trabaje durante 30 días en probar los principios. Ponga énfasis en aquellas cosas que puede controlar.

Hábito 2 – Comience con un fin en mente

Este es el hábito del liderazgo personal, que indica la necesidad de comenzar cada día con un claro entendimiento de su dirección y destino deseados.
Es necesario entender que todas las cosas son creadas dos veces. Piense en la construcción de una casa, antes de comenzar la construcción, se dibuja un plano (la primera creación). Posteriormente, construye la casa (la segunda creación). En los negocios ocurre igual: la primera vez, usted define lo que desea lograr, posteriormente diseña todas las partes del negocio para lograr el objetivo.

Esto explica la diferencia entre liderazgo y gerencia. El liderazgo debe venir primero.

El liderazgo implica concentrarse en la pregunta “¿qué quiero lograr?”, a diferencia de la gerencia que se basa en “¿cuál es la mejor forma de lograr lo que quiero?”.El hábito 2 cubre el: “qué quiero lograr” (liderazgo), y el 3 el: “cuál es la mejor forma” (gerencia). 

Liderazgo vs. Gerencia – ejemplo

Imagine un grupo de personas abriendo un camino por la selva. El líder es la persona que se sube al árbol mas alto, mira alrededor, y declara “estamos en la selva equivocada”. Los gerentes son las personas que siguen a los trabajadores que cortan la maleza, y van escribiendo los manuales de procedimiento. A estos últimos no les importa si es la selva correcta o no, siempre y cuando estén progresando en su trabajo. Para ser efectivo, no importa cuánto se trabaje si se está en la selva equivocada. De allí que el liderazgo deba ser primero, y la gerencia venga después. 


Comenzar el día con un fin en mente implica tener sus valores firmemente arraigados en su mente, de manera de afrontar el reto de tomar decisiones que se deriven de ellos. Esto lo puede hacer escribiendo un enunciado de misión personal (personal mission statement), no para su empresa, sino para usted. Haga una lista de los principios por los cuales usted vive y trabaja. Por ejemplo: “escuchar ambos bandos antes de tomar una decisión; defender a los ausentes; pedir la opinión de los demás” y así sucesivamente. Utilice este enunciado como la base para todas las decisiones que tome.

Su centro

Para escribir este enunciado, debe primero explorar su centro (o núcleo), el cual está compuesto por sus paradigmas básicos (es decir, el lente que usa para ver el mundo). Cualquiera que sea su centro, será su fuente de seguridad (sentido de valor y auto estima), guía (principios que utiliza para dirigir sus decisiones), sabiduría (su juicio y perspectiva de la vida) y poder (habilidad para actuar y lograr lo que desea).

Su tipo de centro indicará el tipo de comportamiento y de decisiones que tome. Estos son algunos de los centros comunes, y sus razones que le pueden impedir ser eficiente:

- Centrado en su cónyuge o su familia: obtiene su sentido de seguridad y valor personal de su matrimonio e hijos. Pero si tiene problemas maritales, puede afectar su autoestima. Además, puede preocuparse demasiado por ser popular con sus hijos, en lugar de enseñarles autodisciplina.

- Centrado en el dinero o su trabajo: su seguridad viene de la cantidad de dinero que tiene o de la cantidad de trabajo que hace. Una pequeña amenaza a su ingreso, o un problema de trabajo, pueden derrumbar su vida.

- Centrado en posesiones: su seguridad proviene de tener casas, vehículos, botes, etc. Como usted equipara su valor personal con el valor de lo que posee, su valor varía constantemente. Si está en presencia de alguien con más posesiones o mayor status, se siente inferior.

Cada uno de estos centros es volátil y poco consistente. Si usted posee uno de ellos, le ha dado el poder sobre sus decisiones y comportamiento a otro.

El hábito 2 es acerca de conseguir el centro adecuado, un centro basado en principios, que no cambian ni tienen horizonte de tiempo. Su seguridad provendrá de saber que no cambian. A diferencia de su cónyuge o familiares, los principios no se mueren o solicitan el divorcio. A diferencia del dinero o los bienes, los principios no pueden ser robados o perdidos.

Su comportamiento y los centros – ejemplo

Imagine que es el final de la jornada de trabajo, y le ha prometido a su esposa llevarla a un concierto. A última hora, su jefe le pide que se quede trabajando hasta tarde para ayudarlo a preparar una presentación.
- Si usted está centrado en su cónyuge o familia, su esposa viene primero. Le dirá a su jefe que no puede.
- Si está centrado en el dinero, pensará en el dinero que obtendrá por trabajar horas extra, y dejará a su esposa en casa.
- Si está centrado en el trabajo, verá la oportunidad de ganar puntos con su jefe. Esperará que su esposa se sienta orgullosa por que usted trabaja duro.
- Si está centrado en posesiones, traducirá las horas de sobretiempo en algo que se pueda comprar. Si lo que puede comprar vale más que los tickets para el concierto, se queda. Una persona centrada en principios evalúa las opciones sin los prejuicios o emociones de los otros centros. Tomará todos los factores en consideración y encontrará la solución que mejor se adapta a sus necesidades.

Hay cinco diferencias importantes a la hora de tomar una decisión basada en principios:

1) Usted toma la decisión proactivamente, basado en su sentido de la razón, y no porque alguien lo empuja en una dirección u otra.
2) Usted sabe que su decisión es la adecuada, porque está basada en principios con resultados predecibles a largo plazo.
3) Su decisión contribuye a reforzar sus valores.
4) Puede comunicarse honestamente con las partes involucradas, porque ha desarrollado relaciones
interdependientes con ellos.
5) Se siente cómodo con su decisión, cualquiera que ésta sea.

Hábito 3 – Poner primero lo primero

En el hábito 1, aprendió que puede crear su propio paradigma. En el hábito 2, descubrió los principios básicos por los cuales debería vivir y trabajar. Una vez aprendido esto, estará listo para poner primero lo primero cada día, a cada momento. En otras palabras, practicar los principios de la administración personal.

El hábito 3 nos lleva al campo del manejo del tiempo. Para ser realmente efectivo, es necesario organizar su tiempo alrededor de sus prioridades. Considere la siguiente matriz, que toma en cuenta dos factores:
1) Importancia: qué tan crítica es una actividad para su misión y sus valores, y 2) Urgencia: qué tan insistentemente necesita de su atención.

Toda actividad en el cuadrante I es importante y urgente, tal como una crisis, una reunión clave para un proyecto, etc.
Una actividad en el cuadrante II es importante, pero no urgente. Incluye actividades de mantenimiento, aprendizaje continuo, planificación estratégica, construcción de relaciones, etc.
En el cuadrante III, las actividades son urgentes pero no importantes. El teléfono sonando, o un correo, exigen su atención, pero no están conectadas con sus prioridades.

Imagen
Finalmente en el cuadrante IV están las actividades que no son ni urgentes ni importantes – tareas que lo mantienen ocupado, sin lograr nada.
Las personas que pasan la mayor parte de su tiempo en el cuadrante I viven una crisis tras la otra. Cuando sobreviven a una crisis, tienen otra esperándole. Para escapar de la presión, recurren al cuadrante IV a perder el tiempo, lo cual le aumenta el nivel de stress antes de volver al cuadrante I.
Otras personas frecuentan el cuadrante III, manejando actividades urgentes pero no importantes. Recuerde que estas actividades son urgentes solo porque son importantes para otro.
La gente efectiva evita los cuadrantes III y IV, y tratan de minimizar las actividades del cuadrantes I, para pasar la mayor parte de su tiempo en el cuadrante II (este último es muy fácil de evadir, puesto que no es urgente). Para ilustrar esto, pregúntese: ¿qué actividad podría realizar en forma regular que mejoraría significativamente su vida de trabajo?. Seguramente la respuesta será algo como: “cultivar las
relaciones con mis compañeros de trabajo” u otra similar en el cuadrante II.


Cómo organizar su tiempo para el cuadrante II 


1) Haga una lista de todos sus roles. Ejemplo: Esposo, Padre, Gerente de Nuevos productos, Presidente de una asociación benéfica, etc.
2) Seleccione sus objetivos para la semana próxima. Piense en 2 o 3 resultados importantes que quiera lograr para cada uno de sus roles. Asegúrese que estén en el cuadrante II, y que estén ligados con sus objetivos a largo plazo. Ejemplo: en el rol de Gerente de Nuevos productos, sus objetivos pudieran ser revisar el estudio de consumidores y entrevistar candidatos para asistente.
3) Aparte el tiempo para trabajar en cada objetivo. Identifique con precisión sus espacios de tiempo, y haga citas concretas con otras personas. (puede conseguir hojas de trabajo para organizar su semana y otras herramientas visitando la página web de Franklin Covey - http://www.franklincovey.com)

Hábito 4 – Piense en “ganar/ganar”

Los hábitos del 1 al 3 tratan de “victorias privadas”, cómo trabajar consigo mismo para desarrollar su carácter. Los hábitos 4 al 6 lo llevarán a “victorias públicas”, cómo desarrollar la personalidad para tener éxito trabajando con otras personas.


El hábito 4 implica que ambas partes en cualquier acuerdo deben salir beneficiadas. Está basado en el paradigma según el cual la victoria de una persona no necesariamente ocurre a expensas de la derrota de otra.
La alternativa a “ganar/ganar” es “perder/perder”. Si uno gana y otro pierde, ninguno de los dos obtiene la confianza y lealtad del otro a largo plazo. Es decir, usted puede ganar haciendo a la otra parte perder, pero eso afectará la próxima negociación.
Si no puede alcanzar un trato “ganar/ganar”, es preferible no hacer trato. Al menos preservará la relación, abriendo el campo para un acuerdo “ganar/ganar” en el futuro.
Ganar/ganar implica cinco elementos o dimensiones:

1) Carácter: es la base del paradigma “ganar/ganar”, desarrollado en los hábitos 1 al 3. Solo cuando conoce bien sus valores, sabrá qué significa ganar para usted. Además tendrá la integridad para mantener sus promesas a los demás.
2) Relaciones: se construyen sobre la base del carácter. Si trabaja en desarrollar su credibilidad a lo largo del tiempo, estará invirtiendo en relaciones abiertas al éxito de ambas partes.
3) Acuerdos: los acuerdos surgen a partir de las relaciones. Deben tener cinco elementos muy explícitos para dejar claras las expectativas: resultados deseados, directrices o parámetros dentro de las cuales se obtendrán dichos resultados, recursos disponibles para lograr los resultados, medidas para evaluar los logros y las consecuencias si se logran los objetivos.
4) Sistema: para que los acuerdos funcionen, el sistema debe estar en capacidad de manejarlo. Incluye sistemas para capacitación, planificación, comunicación, información, etc.

5.- Proceso: un proceso de cuatro pasos debe ser utilizado para lograr un acuerdo ganar/ganar:
- Trate de ver la situación desde la perspectiva del otro.
- Identifique los aspectos y preocupaciones clave.
- Haga una lista de resultados que consideraría una solución aceptable.
- Busque nuevas opciones para obtener esos resultados
Para que este proceso funcione, necesita de los hábitos 5 y 6.


Hábito 5 – Busque primero entender, luego ser entendido


Este es el hábito de la comunicación efectiva. Es también el hábito más emocionante, y que puede poner en funcionamiento en forma inmediata.
La mayoría de las personas pasan su vida aprendiendo a comunicarse en forma escrita o hablada, pero tienen poco entrenamiento en escuchar, en entender verdaderamente a la otra persona desde su propio marco de referencia. Es poco común la persona que escucha con la intención de entender. Generalmente se escucha con la intención de contestar.
Escuchar con empatía es una herramienta muy poderosa, le proporciona información precisa con la cual trabajar. En lugar de filtrar lo que dice la persona a través del filtro con el cual usted ve el mundo, tiene que entender cómo la otra persona lo ve.
Después de la necesidad física de sobrevivir, la necesidad mas importante de una persona es la de sobrevivir psicológicamente, ser entendido y apreciado. Al escuchar con empatía, usted estará llenando esa necesidad (según Covey, le está dando “aire psicológico”). Una vez que la persona tenga sus necesidades básicas cubiertas, baja sus defensas, y puede entonces influenciarlo y trabajar juntos en una solución “ganar/ganar”.


Hábito 6 – Sinergice

Sinergia significa que el todo es más que la suma de sus partes. El hábito de sinergizar implica entonces la cooperación creativa y el trabajo en equipo: las personas con mentalidad “ganar/ganar”, y que escuchen con empatía, pueden aprovechar sus diferencias para generar opciones que no existían previamente.
Reunir varias perspectivas distintas, en el espíritu de respeto mutuo, trae como resultado la sinergia. Los participantes sienten la libertad de buscar la mejor alternativa posible, y con frecuencia logran propuestas diferentes y mejores que las originales.
La sinergia es un método para resolver problemas basado en recursos humanos, en contraposición con el método basado en relaciones humanas. Este último es utilizado por personas inseguras que tienden a rodearse de gente que piensan igual y que constantemente tienden a complacer o aprobar todo lo que diga. Confunden uniformidad por unidad.

Hábito 7 – Afilar la sierra


Es el hábito de la auto-renovación, el mantenimiento básico necesario para mantener los hábitos restantes funcionando adecuadamente. La efectividad, como se mencionó anteriormente, se logra cuando se puede mantener el equilibrio entre la producción (P) y la capacidad de producción (CP). Sin embargo, es frecuente que la gente esté demasiado ocupada produciendo (aserrando) para prestar atención al mantenimiento de su medio de producción (afilar la sierra). La razón por la cual esto ocurre es que el mantenimiento pocas veces produce dividendos importantes en forma inmediata.
Afilar la sierra implica idear un programa balanceado, sistémico, para la auto-renovación en cuatro áreas fundamentales. Debe dedicar al menos una hora cada día trabajando en ellas:
1) Dimensión física: incluye ejercicio físico, nutrición y manejo del Stress. Al comer adecuadamente, y ejercitarse 30 minutos al día, logrará mejorar su fuerza y resistencia en forma proactiva. De no hacerlo, su cuerpo se debilita.
2) Dimensión espiritual: renovar su compromiso con sus valores (del hábito 2) mediante la revisión de su misión personal, o a través del rezo, meditación, o inmersión en música, literatura, o naturaleza. De no hacerlo, su espíritu se vuelve insensible.
3) Dimensión mental: su mente se “afila” a través de actividades como lectura, escritura y planificación. También se logra siguiendo los hábitos 2 y 3, comenzar con un fin en mente y poniendo primero lo primero. De no hacerlo, su mente se vuelve mecánica.
4) Dimensión social/emocional: enfocarse en los hábitos 4, 5 y 6, utilizándolos en las interacciones diarias con los demás.
Como las cuatro dimensiones están interrelacionadas, lo que haga para “afilar la sierra” en una, impactará positivamente las demás. Si trabaja equilibradamente en las cuatro, pasando al menos una hora al día, todos los días, sembrará los hábitos como parte provechosa de su vida.
Hacerlo toma tiempo y esfuerzo. Después de todo, son los hábitos de la gente efectiva, quienes logran el éxito al hacer aquellas cosas que muchos tratan de evitar.
Comience a trabajar en los hábitos de una vez. Empiece con el primero, sea proactivo. Luego continúe con sus victorias privadas, céntrese en principios y enfóquese en actividades del cuadrante II. Después siga con las victorias públicas, busque situaciones “ganar-ganar”, escuche empaticamente, y sinergice. Pero recuerde, este proceso creativo nunca termina. Debe continuar afilando los hábitos por el resto de su vida.


  
FUENTE:  http://www.clubdelcambio.com/los-7-haacutebitos-de-la-gente-altamente-efectiva.html
Fuente imágines:   www.google.com

domingo, 19 de octubre de 2014

7 HABITOS: 7. AFILAR LA SIERRA



Un hombre está ocupado talando un árbol. Le comenta que ha estado serruchando el árbol durante 5 horas. Usted observa que la sierra está desafilada y le sugiere que la afile. 

El hombre dice: "No puedo. Estoy muy ocupado talando el árbol". Afilar la sierra significa mantenerse preparado en todos los aspectos: físico, mental, social y espiritual. Es esencial mantener un equilibrio entre todas las partes de su naturaleza para lograr la efectividad como autoadministrador de la diabetes.

Por ejemplo, en el ASPECTO FISICO: mantenerse en forma al permanecer activo, alimentarse de forma saludable, realizar los controles y reducir los riesgos.

ASPECTO MENTAL: informarse de forma continua sobre la diabetes. A la vez, comprometerse a cumplir uno o más de los objetivos de las conductas de autocontrol.El logro de los objetivos desarrollará su confianza y autoestima.


ASPECTO SOCIAL: fortalezca sus relaciones con su familia y sus amigos con la práctica de los hábitos 4, 5 y 6.

ASPECTO ESPIRITUAL: dedique tiempo a las actividades que le brindan una sensación de paz y sentido, tales como caminar, meditar o rezar, ser servicial con otras personas, etc. La renovación espiritual lo mantendrá enfocado a sus valores más profundos y lo ayudarán a enfrentar la diabetes.

Continúe aprendiendo y creciendo en cada una de las cuatro dimensiones a medida que avanza. Rápidamente notará que la diabetes no ha cambiado su vida, usted ha cambiado su vida. Solamente usted puede imaginar hacia dónde puede guiar su vida a partir de ahora.

7 HÀBITOS: 6. SINERGIA



Sinergia significa que el todo es más que la suma de las partes, que la relación de las partes entre sí es otra parte, la más catalizadora, la que genera más poder, la más unificadora y estimulante.

La esencia de la sinergia consiste en valorar las diferencias y respetarlas. Para crear grupos sinérgicos se requiere superar varios niveles de comunicación:
  1. Defensivo (gano/pierdes ó pierdo/ganas). – Se caracteriza por baja confianza y cooperación entre las partes.
  2. Respetuoso (transacción). – Se produce en circunstancias de confianza y cooperación medias.
  3. Sinérgico (ganar/ganar). – Es el resultado de relaciones estrechas, con mucha comprensión producto de altos niveles de confianza y cooperación. En este tipo de comunicación se buscan soluciones que favorecen a ambas partes.
                        
La sinergia exige compromiso auténtico, para conseguir una sincera y sostenida participación en la resolución de problemas, liberando más creatividad.

Es importante sinergizar dentro de nosotros mismos, valorando las diferencias entre nuestras partes analítica y creativa.

7 HÀBITOS: 5. PROCURE PRIMERO COMPRENDER Y LUEGO SER COMPRENDIDO



Este hábito es el de la comunicación efectiva, requiere aprender a escuchar empáticamente, sin emitir respuestas autobiográficas ni prescripciones a las que no les precede un diagnóstico. Después exige esforzarnos en ser comprendidos.
Existen cuatro niveles de escucha:
  1. Ignorándola. No escucharla en absoluto.
  2. Fingir. “Sí. Ya. Correcto”. Es seguir la corriente.
  3. Escucha selectiva. Oyendo  sólo ciertas partes de la conversación como loa hacemos con el parloteo incesante de un niño.
  4. Escucha atenta. Centrando nuestra energía en las palabras que se pronuncian.
  5. Escucha empática. Significa escuchar con la intención de comprender, entrando en el marco de referencia de la otra persona, para comprender lo que siente.

La escucha empática es poderosa porque proporciona datos precisos, y es la clave para efectuar depósitos en las cuentas emocionales (sabiendo qué significa un depósito para otras personas).

Cuando escuchamos autobiográficamente, tendemos a expresar cuatro respuestas autobiográficas:
  • Evaluación (estamos de acuerdo o disentimos).
  • Sondeo (formulamos preguntas partiendo de nuestro propio marco de referencia).
  • Consejo(sobre la base de nuestra experiencia).
    • Interpretación (tratamos de decifrar a alguien, explicar sus motivos, sobre la base de nuestros propios motivos y conductas).

Es importante no presionar, ser paciente y considerado para comprender. Y para ser comprendido se requiere coraje, empatizar y exponer razonablemente nuestros motivos.

En la empresa puede dedicar tiempo a entrevistas personales con los empleados. Escucharlos, comprenderlos. Establecer sistemas de información para los gerentes, que brinden una retroalimentación honesta y precisa en todos los niveles: de los clientes, de los proveedores y de los empleados.

7 HÀBITOS: 4. GANAR - GANAR



En la interacción humana hay seis formas básicas:

  1. Ganar/ganar.- Es una estructura que constantemente busca el beneficio mutuo en todas las interacciones humanas. Es ver la vida como un escenario cooperativo, no competitivo. Esta forma se basa en el supuesto de la abundancia, de que hay mucho para todos.
  2. Gano/pierdes.- Es el enfoque autoritario para conseguir los fines, es útil en situaciones verdaderamente competitivas y de baja confianza, pero en general supone escasez.
  3. Pierdo/ganas.- Esta es la forma preferida por las personas a las que les gusta agradar o apaciguar. En este tipo de negociación la renuncia es el modo de actuar.
  4. Pierdo/pierdes.- Es el resultado de la reunión de dos tipos gano/pierdes, obstinados, egoístas.
  5. Gano.- Para este esquema es irrelevante que otro gane o pierda, no hay un sentido de confrontación, sino asegurarse sus propios fines.
  6. Ganar/ganar o no hay trato.- Esta forma significa que si no se puede encontrar una solución que beneficie a ambas partes, ambas coincidan en disentir de común acuerdo.


Existen cinco dimensiones que deben mejorarse para llegar a interacciones del tipo ganar/ganar:

  1. Carácter.- Es la base de la estructura ganar/ganar. Contiene tres rasgos esenciales, que son:
  • Integridad.
  • Madurez, el equilibrio entre coraje y respeto.
  • Mentalidad de la abundancia.
  1. Relaciones.- Sobre la base del carácter, construimos relaciones del tipo ganar/ganar como producto de la confianza y la empatía.
  2. Acuerdos.- De las relaciones derivan los acuerdos que definen y dirigen el ganar/ganar. Un acuerdo de este tipo contiene implícitos los siguientes elementos:
  • Resultados deseados (y no métodos).
  • Directrices.
  • Recursos.
  • Rendición de cuentas.
  • Consecuencias, que pueden ser económicas, psicológicas, de oportunidades y de responsabilidad.
  1. Sistemas.- La filosofía ganar/ganar sólo puede sobrevivir en una organización cuando los sistemas le brindan sustento. Es necesario que converjan las necesidades y las metas de los gerentes con los subordinados, así como tener un sistema de recompensas del tipo ganar/ganar.
  2. Procesos.- Es recomendable un proceso de cuatro pasos:
    1. Contemplar el problema desde otro punto de vista. Procurar comprender y expresar las necesidades y preocupaciones de la otra parte mejor que ella misma.
    2. Identificar las cuestiones clave implicadas.
    3. Determinar qué resultados constituirían una solución totalmente aceptable.

7 HÀBITOS: 3. ESTABLECER PRIMERO LO PRIMERO


Este hábito determina cómo utilizamos nuestro tiempo. Lo importante es lo que contribuye al logro de nuestras metas, lo que debemos hacer. Urgente es aquello que nos presiona a hacerlo, por ejemplo los timbres. Podemos clasificar las actividades en cuatro cuadrantes:

Primer cuadrante: Es lo importante y también urgente. Los llamamos problemas, crisis o incendios, y deben ser atendidos para que sobrevivamos.
Segundo cuadrante: Es lo importante pero no urgente, está relacionado con nuestra misión, pero sin tener ese sentido de apremio. El desarrollo de este cuadrante permite ir  planificando y organizando nuestras actividades en base a lo verdaderamente importante, lo que conduciría a reducir gradualmente el primer cuadrante. Lo que más nos importa nunca debe estar a merced de lo que menos importa.
Tercer cuadrante: Es urgente, pero no importante. Es presionante, como las llamadas personales innecesarias, son las interrupciones, las actividades como escuchar a esas personas que van por la vida quejándose de sus desgracias.
Cuarto cuadrante: Ni urgente ni importante, actividades como ver televisión, fumar, leer novelitas, conversar tonterías.
Es importante dedicar más tiempo al cuadrante dos, para que no crezca el cuadrante uno y nos consuma la administración por crisis. El tiempo para el segundo cuadrante debe salir de los cuadrantes tercero y cuarto, aprendiendo a decir agradable y amablemente NO a los cuadrantes 3 y 4.
Para trabajar en el cuadrante dos debemos ser proactivos, somos hechos para actuar y no para que actúen sobre nosotros. Trabajar en el cuadrante 2 es atender aspectos tales como:
  • Crear relaciones profundas y duraderas.
  • Ejercicio.
  • Planificar y organizar.
  • Desarrollo personal.
  • Educación continua.
  • Profundizar lo aprendido.
  • Enseñar.
Es conveniente contar con una herramienta de autoadministración del cuadrante dos que sea coherente, equilibrada, flexible, humana y portátil.
Una actividad de suma importancia para alcanzar las metas es la delegación. De esta existen dos tipos básicos:
  1. La delegación en recaderos.- Esta se centra en los métodos, y por lo tanto exenta de responsabilidad al recadero.
  2. La delegación en encargados.- Esta se centra en los resultados y no en los métodos. Permite a las personas elegir sus métodos y las hace responsables de los resultados. Requiere invertir tiempo, supone la comprensión clara y el compromiso mutuo acerca de las expectativas en cinco áreas:
  • Resultados deseados: Identificar lo que hay que hacer y cuándo.
  • Directrices: Parámetros dentro de los cuales debe operar el encargado.
  • Recursos: Identificar el apoyo económico, humano, técnico u organizacional con el que se puede contar para que ayude a alcanzar los resultados.
  • Rendición de cuentas: Se refiere a los patrones y momentos de evaluación.
  • Consecuencias: Especificar lo bueno y malo que sucede y sucederá, como resultado de la evaluación.

7 HÀBITOS: 2. EMPEZAR CON EL FIN EN LA MENTE


Este segundo hábito consiste en crear un modelo de vida como marco de referencia o criterio para juzgar las cosas, significa comenzar con una clara comprensión de nuestro destino. Esto nos permitirá identificar cuáles son las cosas más valiosas en nuestra vida. Un modo efectivo de comenzar con un fin en mente es elaborar un enunciado de la misión, filosofía o credo personales. Se centra en lo que uno quiere ser o hacer, además de los valores o principios que fundamentan lo que uno quiere hacer, sirve como base para la toma de decisiones importantes en la vida, así como en las decisiones cotidianas que se toman inmersos en las circunstancias y las emociones. El enunciado personal debe contener equilibrio entre los distintos roles que tenemos en la vida.
Tanto en la familia como en las organizaciones, es conveniente que en la redacción de la misión participe cada uno de los miembros, ya que con esto adquiere un carácter de personal para cada uno, y los valores compartidos dan unidad en los tiempos de crisis, otorgando las directrices que gobernarán las decisiones.
Nuestra vida siempre está centrada en algo, y de ese algo dependen nuestra seguridad, guía, sabiduría y poder.
Centros alternativos:
  • Cónyuge: Nos volvemos vulnerables a la conducta, estados de ánimo y trato que nos da el cónyuge.
  • Familia: Nos volvemos vulnerables a los cambios de tradición, cultura o reputación.
  • Dinero: Dejamos de lado a la familia o a otras prioridades, dando por sentado que todos comprenden que los requerimientos económicos ocupan el primer lugar.
  • Trabajo: Nos volvemos vulnerables a lo que nos impida continuar en el trabajo y descuidamos la salud, las relaciones u otras cosas importantes.
  • Posesiones: Somos vulnerables a las diferencias de status, fama o la pérdida de posición.
  • Placer: No desarrollamos el talento, la mente y el espíritu se duermen y el corazón sufre insatisfecho.
  • Iglesia: Nos volvemos duales, actuando, pensando y sintiendo de cierto modo los días de iglesia y de otro en el resto.

Stephen Covey propone centrarse en principios porque:
  • Nos dan seguridad: podemos depender de ellos, ya que no cambian.
  • Nos dan sabiduría y guía: permiten ver con claridad adónde queremos ir y cómo llegar allí.
  • Nos otorga poder personal: ya que no nos limitan las actitudes, conductas y acciones de los demás, ni muchas de las acciones ambientales.

LOS 7 HÀBITOS: 1. LA PROACTIVIDAD

Si bien la palabra proactividad es común en los libros de texto de dirección de empresas, se trata de un término que no se encuentra en la mayoría de los diccionarios. No significa sólo tomar la iniciativa. Significa que, como seres humanos, somos responsables de nuestras propias vidas. Nuestras conductas es una función de nuestras decisiones, no de nuestras condiciones. Podemos subordinar los sentimientos a los valores. Tenemos la iniciativa y la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan.
Examinemos la palabra “responsabilidad”, en la cual encontramos  alusiones  a las palabras “responder” y  “habilidad”: habilidad para elegir la respuesta.  Las personas muy proactivas reconocen esa responsabilidad.  No dicen que su conducta es la consecuencia de las condiciones, el condicionamiento o las circunstancias. Su conducta es producto de su propia elección consciente; se basa en valores, y no es producto de las condiciones ni está fundada en el sentimiento.
Dado que por naturaleza somos proactivos, si nuestras vidas están en función del condicionamiento y las condiciones, ello se debe a que, por decisión consciente o por omisión, elegimos otorgar a esas cosas el poder de controlarnos.
Las personas proactivas se mueven por valores: valores cuidadosamente meditados, seleccionados e internalizados. Como todos, se ven influidas por los estímulos externos, sean físicos, sociales o sicológicos. Pero su respuesta a los estímulos, consciente o inconsciente, es una elección o respuesta basadas en valores.
Lo que nos hiere o daña no es lo que nos sucede, sino nuestra respuesta a lo que nos sucede.

LOS 7 HÁBITOS DE LA GENTE ALTAMENTE EFECTIVA


Nuestro comportamiento, actitudes y relaciones personales son factores que determinan la efectividad con que habremos de desempeñar los distintos roles que comprenden a nuestra naturaleza humana. De tal suerte que para ser más efectivos en dichos roles, necesitamos adecuar comportamiento, actitudes y relaciones a los requisitos que son indispensables para tener éxito.
Hay quienes han atacado el problema desarrollando técnicas para la comunicación eficaz, para influir sobre los demás o pensamiento positivo. Las técnicas mencionadas pueden ser útiles sólo a corto plazo, ya que se valen de la duplicidad o falta de sinceridad, lo cual no favorece la confianza de los demás y de nosotros mismos hacia nuestra persona, condición vital para el éxito permanente.
Stephen Covey identifica dos tipos de grandeza. La grandeza primaria, ligada a la bondad y fortaleza del carácter, nos permite tener acceso como consecuencia al segundo tipo de grandeza, la social, de una manera más segura y duradera que si lo hiciésemos a la inversa. El precio de alcanzar el éxito social sin pasar antes por la nobleza interior es el deterioro de otros aspectos de la vida como son la familia y la salud.
De lo anterior expuesto se deriva que para ser altamente efectivos es preciso fortalecer el carácter. El tema que vamos a explicar es básicamente una propuesta para el fortalecimiento del carácter basada en principios, que consiste en siete hábitos, los cuales no son partes independientes, sino un todo integrado que gradual y secuencialmente nos conducen a la efectividad personal.
La fuente de nuestras actitudes, conductas y relaciones con los demás, son los modelos o concepciones que nos hemos formado en la experiencia. Poseemos dos tipos básicos de modelos:
  • Realidades, o de cómo son las cosas.
  • Valores, o de cómo deben ser las cosas.
La propuesta del autor es un modelo basado en principios, entendiendo por principios, las directrices para la conducta humana que han demostrado históricamente tener un valor permanente. Conducirse con un modelo basado en principios equivale a regir la conducta de adentro hacia fuera, desde lo más fundamental de nuestra naturaleza humana. Los principios que habrán de gobernarnos serán la rectitud, honestidad, dignidad humana, servicio, excelencia y potencial de crecimiento, los cuales habremos de practicar a través de los siete hábitos.
Un hábito es el producto de la conjunción de saber qué hacer y por qué (conocimiento), de saber cómo hacerlo (capacidad) y querer hacer  (deseo).
El carácter en su desarrollo pasa por un continuo de etapas dividido para fines descriptivos en tres niveles: (Ver 2do. cuadro)
  1. Dependencia (etapa del tú).
  2. Independencia (etapa del yo).
  3. Interdependencia (etapa del nosotros).
Es en la etapa de interdependencia cuando la efectividad de la gente es más alta. La efectividad es el equilibrio entre lo que se produce y los medios o capacidad de producción (P/CP).
Los bienes con que cuenta el hombre pueden clasificarse en:
  • Físicos.
  • Económicos.
  • Humanos.
Es conveniente no descuidar ninguno de ellos, puesto que unos sirven de insumos para producir los otros, se encuentran en interdependencia.
Para terminar con esta introducción conozcamos el principio del CP organizacional:
“Siempre hay que tratar a los empleados exactamente como queremos que ellos traten a nuestros mejores clientes”.



Los 7 hábitos:


Los hábitos del 1 al 3 tratan de “victorias privadas”, cómo trabajar consigo mismo para desarrollar su carácter. Los hábitos 4 al 6 lo llevarán a “victorias públicas”, cómo desarrollar la personalidad para tener éxito trabajando con otras personas. El 7mo hábito es el de la auto-renovación, el mantenimiento básico necesario para mantener los hábitos restantes funcionando adecuadamente.

El 8vo. hábito supone escuchar nuestra propia “voz interna” y enseñar a los demás a identificar la suya propia. Se trata de enseñarle a los demás el arte de sacarle provecho a lo que es propio de cada individuo; de modo que cada persona se vuelva indispensable en la organización en virtud de sus capacidades irrepetibles.
En este hábito se centra la base del entendimiento integral de uno mismo, desarrollar lo que se tiene para dar y, en consecuencia, proyectarlo a los demás.