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domingo, 19 de octubre de 2014

LOS 7 HÀBITOS: 1. LA PROACTIVIDAD

Si bien la palabra proactividad es común en los libros de texto de dirección de empresas, se trata de un término que no se encuentra en la mayoría de los diccionarios. No significa sólo tomar la iniciativa. Significa que, como seres humanos, somos responsables de nuestras propias vidas. Nuestras conductas es una función de nuestras decisiones, no de nuestras condiciones. Podemos subordinar los sentimientos a los valores. Tenemos la iniciativa y la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan.
Examinemos la palabra “responsabilidad”, en la cual encontramos  alusiones  a las palabras “responder” y  “habilidad”: habilidad para elegir la respuesta.  Las personas muy proactivas reconocen esa responsabilidad.  No dicen que su conducta es la consecuencia de las condiciones, el condicionamiento o las circunstancias. Su conducta es producto de su propia elección consciente; se basa en valores, y no es producto de las condiciones ni está fundada en el sentimiento.
Dado que por naturaleza somos proactivos, si nuestras vidas están en función del condicionamiento y las condiciones, ello se debe a que, por decisión consciente o por omisión, elegimos otorgar a esas cosas el poder de controlarnos.
Las personas proactivas se mueven por valores: valores cuidadosamente meditados, seleccionados e internalizados. Como todos, se ven influidas por los estímulos externos, sean físicos, sociales o sicológicos. Pero su respuesta a los estímulos, consciente o inconsciente, es una elección o respuesta basadas en valores.
Lo que nos hiere o daña no es lo que nos sucede, sino nuestra respuesta a lo que nos sucede.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

VOCABULARIO: PROACTIVIDAD

Proactividad
La proactividad  es una  actitud básica para ser un buen comunicador.

Pero la proactividad no significa sólo tomar la iniciativa, sino asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan; decidir en cada momento lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer.

Es la  libertad de elegir nuestra actitud frente a las circunstancias de nuestra propia vida.

La proactividad no tiene nada que ver con el activismo o la hiperactividad.

Ser proactivo en nuestras comunicaciones no es responder de inmediato y de forma caótica y desorganizada, dejándonos llevar por los impulsos del momento.

Las personas que tienen el hábito de la proactividad en sus comunicaciones, no emiten mensajes llevados por el impulso sino por sus valores, saben lo que necesitan y actúan en consecuencia, emitiendo mensajes directos y orientados a las personas que les pueden ayudar a conseguir lo que necesitan.