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sábado, 4 de abril de 2015

Resiliencia: Los 12 hábitos de las personas resilientes

¿Sabes qué es la resiliencia? ¿Quieres aprender a ser más resiliente?

A veces la vida nos pone a prueba, nos plantea situaciones que superan nuestras capacidades: una enfermedad, una ruptura de pareja particularmente dolorosa, la muerte de un ser querido, el fracaso de un sueño largamente anhelado, problemas económicos… Existen diferentes circunstancias que nos pueden llevar al límite y hacer que nos cuestionemos si tenemos la fuerza y la voluntad necesarias para continuar adelante. En este punto tenemos dos opciones: dejarnos vencer y sentir que hemos fracasado o sobreponernos y salir fortalecidos, apostar por la resiliencia.



Resiliencia: definición y significado

ResilienciaLa resiliencia es una capacidad que nos permite afrontar las crisis o situaciones potencialmente traumáticas y salir fortalecidos de ellas. La resiliencia implica reestructurar nuestros recursos psicológicos en función de las nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. De esta manera, las personas resilientes no solo son capaces de sobreponerse a las adversidades que les ha tocado vivir, sino que van un paso más allá y utilizan esas situaciones para crecer y desarrollar al máximo su potencial.






Para las personas resilientes no existe una vida dura, sino momentos difíciles. Y no se trata de una simple disquisición terminológica, sino de una manera diferente y más optimista de ver el mundo ya que son conscientes de que después de la tormenta llega la calma. De hecho, estas personas a menudo sorprenden por su buen humor y nos hacen preguntarnos cómo es posible que, después de todo lo que han pasado, puedan afrontar la vida con una sonrisa en los labios.


La práctica de la resiliencia: ¿Cómo podemos ser más resilientes?

La resiliencia no es una cualidad innata, no está impresa en nuestros genes, aunque sí puede haber una tendencia genética que puede predisponer a tener un “buen carácter”. La resiliencia es algo que todos podemos desarrollar a lo largo de la vida. Hay personas que son resilientes porque han tenido en sus padres o en alguien cercano un modelo de resiliencia a seguir, mientras que otras han encontrado el camino por sí solas. Esto nos indica que todos podemos ser resilientes, siempre y cuando cambiemos algunos de nuestros hábitos y creencias.
De hecho, las personas resilientes no nacen, se hacen, lo cual significa que han tenido que luchar contra situaciones adversas o que han probado varias veces el sabor del fracaso y no se han dado por vencidas. Al encontrarse al borde del abismo, han dado lo mejor de sí y han desarrollado las habilidades necesarias para enfrentar los diferentes retos de la vida.

¿Qué caracteriza a una persona resiliente?

Las personas que practican la resiliencia:
Resiliencia














1. Son conscientes de sus potencialidades y limitaciones. 
El autoconocimiento es un arma muy poderosa para enfrentar las adversidades y los retos, y las personas resilientes saben usarla a su favor. Estas personas saben cuáles son sus principales fortalezas y habilidades, así como sus limitaciones y defectos. De esta manera pueden trazarse metas más objetivas que no solo tienen en cuenta sus necesidades y sueños, sino también los recursos de los que disponen para conseguirlas.

2. Son creativas. 
La persona con una alta capacidad de resiliencia no se limita a intentar pegar el jarrón roto, es consciente de que ya nunca a volverá a ser el mismo. El resiliente hará un mosaico con los trozos rotos, y transformará su experiencia dolorosa en algo bello o útil. De lo vil, saca lo precioso.

3. Confían en sus capacidades. 
Al ser conscientes de sus potencialidades y limitaciones, las personas resilientes confían en lo que son capaces de hacer. Si algo les caracteriza es que no pierden de vista sus objetivos y se sienten seguras de lo que pueden lograr. No obstante, también reconocen la importancia del trabajo en equipo y no se encierran en sí mismas, sino que saben cuándo es necesario pedir ayuda.

4. Asumen las dificultades como una oportunidad para aprender. 
A lo largo de la vida enfrentamos muchas situaciones dolorosas que nos desmotivan, pero las personas resilientes son capaces de ver más allá de esos momentos y no desfallecen. Estas personas asumen las crisis como una oportunidad para generar un cambio, para aprender y crecer. Saben que esos momentos no serán eternos y que su futuro dependerá de la manera en que reaccionen. Cuando se enfrentan a una adversidad se preguntan: ¿qué puedo aprender yo de esto?

Aún sin ser conscientes de esta práctica milenaria, las personas resilientes tienen el hábito de estar plenamente presentes, de vivir en el aquí y ahora y de tienen una gran capacidad de aceptación. Para estas personas el pasado forma parte del ayer y no es una fuente de culpabilidad y zozobra mientras que el futuro no les aturde con su cuota de incertidumbre y preocupaciones. Son capaces de aceptar las experiencias tal y como se presentan e intentan sacarles el mayor provecho. Disfrutan de los pequeños detalles y no han perdido su capacidad para asombrarse ante la vida.
Resiliencia Felicidad6. Ven la vida con objetividad, pero siempre a través de un prisma optimista. 
Las personas resilientes son muy objetivas, saben cuáles son sus potencialidades, los recursos que tienen a su alcance y sus metas, pero eso no implica que no sean optimistas. Al ser conscientes de que nada es completamente positivo ni negativo, se esfuerzan por centrarse en los aspectos positivos y disfrutan de los retos. Estas personas desarrollan un optimismo realista, también llamado optimalismo, y están convencidas de que por muy oscura que se presente su jornada, el día siguiente puede ser mejor.

7. Se rodean de personas que tienen una actitud positiva. 
Las personas que practican la resiliencia saben cultivar sus amistades, por lo que generalmente se rodean de personas que mantienen una actitud positiva ante la vida y evitan a aquellos que se comportan como vampiros emocionales. De esta forma, logran crear una sólida red de apoyo que les puede sostener en los momentos más difíciles.








8. No intentan controlar las situaciones. 
Una de las principales fuentes de tensiones y estrés es el deseo de querer controlar todos los aspectos de nuestra vida. Por eso, cuando algo se nos escapa de entre las manos, nos sentimos culpables e inseguros. Sin embargo, las personas resilientes saben que es imposible controlar todas las situaciones, han aprendido a lidiar con la incertidumbre y se sienten cómodos aunque no tengan el control.

9. Son flexibles ante los cambios. 
A pesar de que las personas resilientes tienen una autoimagen muy clara y saben perfectamente qué quieren lograr, también tienen la suficiente flexibilidad como para adaptar sus planes y cambiar sus metas cuando es necesario. Estas personas no se cierran al cambio y siempre están dispuestas a valorar diferentes alternativas, sin aferrarse obsesivamente a sus planes iniciales o a una única solución.
Resiliencia10. Son tenaces en sus propósitos. 
El hecho de que las personas resilientes sean flexibles no implica que renuncien a sus metas, al contrario, si algo las distingue es su perseverancia y su capacidad de lucha. La diferencia estriba en que no luchan contra molinos de viento, sino que aprovechan el sentido de la corriente y fluyen con ella. Estas personas tienen una motivación intrínseca que les ayuda a mantenerse firmes y luchar por lo que se proponen.

11. Enfrentan la adversidad con humor. 
Una de las características esenciales de las personas resilientes es su sentido del humor, son capaces de reírse de la adversidad y sacar una broma de sus desdichas. La risa es su mejor aliada porque les ayuda a mantenerse optimistas y, sobre todo, les permite enfocarse en los aspectos positivos de las situaciones.

12. Buscan la ayuda de los demás y el apoyo social. 
Cuando las personas resilientes pasan por un suceso potencialmente traumático su primer objetivo es superarlo, para ello, son conscientes de la importancia del apoyo social y no dudan en buscar ayuda profesional cuando lo necesitan.

La resiliencia en los niños

Si queremos que nuestros hijos afronten las dificultades de la vida con fortaleza es importante educarles en la capacidad de ser resilientes, para ello es fundamental nuestro ejemplo, no sobreprotegerles y sobre todo creer en ellos. No se trata de evitar que se caigan, sino de enseñarles a levantarse, y para ello tenemos que confiar en que ellos pueden. Por supuesto, tampoco se trata de exponerles a peligros o ambientes agresivos “para que se hagan más fuertes”, afortunadamente no estamos en Esparta. Aportar seguridad y protección es necesario. Algo importante que podemos preguntarles a los niños cuando tienen un contratiempo si queremos que aprendan a desarrollar la resiliencia es ¿qué puedes aprender de esto? o ¿qué puedes sacar bueno de esto que ha ocurrido?

fuente:  http://renderasbusiness.com/resiliencia-los-12-habitos-de-las-personas-resilientes/#.VRxU48FzJes.facebook

viernes, 26 de septiembre de 2014

VOCABULARIO: PROXÉMICA

Proxémica es el término empleado por el antropólogo Edward T. Hall en 1963 para describir las distancias medibles entre las personas mientras éstas interactúan entre sí. El término proxemia se refiere al empleo y a la percepción que el ser humano hace de su espacio físico, de su intimidad personal; de cómo y con quién lo utiliza.

El estudio mostrado en este artículo ejemplifica la cultura estadounidense estudiada por Hall. Por esta razón, es importante mencionar que en el estudio completo Edward Hall hacía notar que diferentes culturas mantienen diferentes estándares de espacio interpersonal. En las culturas latinas, por ejemplo, esas distancias relativas son más pequeñas, y la gente tiende a estar más cómoda cerca de los demás. En las culturas nórdicas es lo contrario. Darse cuenta y reconocer estas diferencias culturales mejoran el entendimiento intercultural y ayudan a eliminar la incomodidad que la gente pueda sentir si la distancia interpersonal es muy grande o muy pequeña dependiendo de la cultura con la que trate. Adicionalmente, las distancias personales también dependen de la situación social, el sexo y la preferencia individual.
Ante todo, Hall identifica sus cuatro radios de acción (o zonas):
  • Espacio público: es en el que no hay ninguna función definida de los integrantes, son espacios sociales como los aeropuertos.
  • Espacio habitual: también adopta un carácter más público de acceso libre, no hay papeles marcados (bar, disco..)
  • Espacio de interacción: hay un papel marcado una cosa clara que se tiene que hacer (hospital, clase...)
  • Espacio corporal: actividades de carácter íntimo, solo franqueable por individuos con muchísima confianza.
Hall dividió su estudio de la siguiente manera: vera
  • Espacio fijo: es el marcado por estructuras inamovibles, como las barreras de los países.
  • Espacio semifijo: espacio alrededor del cuerpo. Varía en función de las culturas, ya que cada cultura estructura su espacio físico. Este espacio puede ser invadido. Si se utiliza un territorio ajeno con falta de respeto (mirar fijamente a alguien u ocupar dos asientos con bolsas cuando hay gente de pie) se da una violación del terreno.
Por otro lado, Hall notaba que la distancia social entre la gente, está generalmente correlacionada con la distancia física y describía cuatro diferentes tipos de distancia. Estas distancias serían subcategorías del espacio personal o informal.

  • Distancia íntima: es la distancia que se da entre 15 y 45 centímetros (6 a 18 pulgadas). Es la más guardada por cada persona. Para que se dé esta cercanía, las personas tienen que tener mucha confianza y en algunos casos estarán emocionalmente unidos, pues la comunicación se realizará a través de la mirada, el tacto y el sonido. Es la zona de los amigos, parejas, familia, etc. Dentro de esta zona se encuentra la zona inferior a unos 15 centímetros del cuerpo, la llamada zona íntima privada.
  • Distancia personal: se da entre 46 y 120 centímetros (1,56 - 4 pies). Estas distancias se dan en la oficina, reuniones, asambleas, fiestas, conversaciones amistosas o de trabajo. Si estiramos el brazo, llegamos a tocar la persona con la que estamos manteniendo la conversación.
  • Distancia social: se da entre 120 y 360 centímetros (4 - 12 pies). Es la distancia que nos separa de los extraños. Se utiliza con las personas con quienes no tenemos ninguna relación amistosa, la gente que no se conoce bien. Por ejemplo: la dependienta de un comercio, el albañil, los proveedores, los nuevos empleados, etc.
  • Distancia pública: se da a más de 360 centímetros (12 pies) y no tiene límite. Es la distancia idónea para dirigirse a un grupo de personas. El tono de voz es alto y esta distancia es la que se utiliza en las conferencias, coloquios o charlas.


Por tanto, para llevar a cabo una comunicación eficaz no sólo hay que preparar el mensaje (componente verbal) sino también otros componentes, paralingüísticos y no verbales.

FUENTE:  wikipedia 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

SISTEMAS DE LA COMUNICACION NO VERBAL

Lo que la mayoría de las personas entiende como CNV, es únicamente el sistema kinésico, ignorando la importancia de los otros sistemas.

Otra aclaración importante es indicar que se fragmenta la CNV en sistemas para facilitar su estudio y transmisión de conocimiento a otros. Sin embargo, el especialista en comunicación no verbal, integra todas las partes del rompecabezas cuando estudia una interacción. Esto es un tanto paradójico, dado que por un lado es conveniente fragmentar ara saber, pero por otro lado no conviene fragmentar, si lo que queremos es hacer. La mejor analogía es entender como aprendimos a conducir nuestro coche. Primero tuvimos que concentrarnos en los pedales, luego prestar atención al volante, luego la sincronización entre la palanca de cambios y los dos anteriores, recién ahí comenzamos a ver lo que pasaba afuera. fragmentamos cada parte para aprenderla, pero luego cuando manejamos, lo hacemos de forma íntegra, como un todo.

Dado que fue necesaria la fragmentación, tuvimos que obligarnos a decidir dentro de qué sistema colocábamos cada objeto de estudio. Sin embargo, estas divisiones pueden ser dinámicas en algunos casos. Por ejemplo, la postura pertenece al sistema kinésico, no obstante, algunas partes de la postura de dos personas interactuando, se aborda más desde el sistema proxémico. Lo que nos interesa en sí, no es si es un gesto o una postura, lo que define el sistema que lo estudia es el objeto del estudio, como veremos enseguida.


Sistemas de la CNV


El sistema kinésico o kinesia (que viene de kinesis, movimiento) estudia lo que el común de las personas entendemos como gestos y posturas. Aquí se aborda el estudio de las expresiones faciales y las microexpresiones de las emociones básicas de Paul Ekman.

El sistema paralingüístico, todo lo relacionado al sonido de la interacción. El comportamiento lingüístico está determinado por dos factores: el código y el contenido que se pretende comunicar. Sin embargo estos dos factores no constituyen la totalidad del comportamiento ni verbal ni comunicativo. Existen variaciones lingüísticas, entre las que se puede citar la elección del idioma, la utilización de un lenguaje simple o elaborado, la elección de los tiempos verbales, etc., y existen, por otro lado, variaciones no lingüísticas como el ritmo, el tono y el volumen de la voz. Al estudio de las variaciones no lingüísticas se dedica la paralingüística.


El proxémico o proxemia se ocupa de la disposición que existe entre las personas y las distancias que definen nuestro espacio íntimo, personal, social y público. La proxemia se refiere al amplio conjunto de comportamientos no verbales relacionados con la utilización y estructuración del espacio inmediato de la persona. La proxemia no busca conocer el estamos emocional de un individuo, sino más bien su forma de relacionarse con otros.

El diacrítico, estudia el significado de los símbolos y su influencia cultural. Los símbolos poseen un significado específico y están cargados de valores, nos generan emociones y condicionan nuestra manera de comportarnos. El uso de símbolos por parte de una persona transmite un mensaje a los demás, ya que forman parte de la identidad individual o de grupo de quien los porta

El cronémico o cronemia se interesa en cómo las personas concebimos, adaptamos y usamos el tiempo en un acto comunicacional, y la manera en que lo hacemos depende, principalmente, de la cultura y el contexto social del cual formamos parte. Este sistema de la CNV toma relevancia cuando en nuestro día a día organizamos y planificamos nuestras actividades y cuando realizamos varias acciones al mismo tiempo. El uso que hacemos de la cronemia es también una manera de comunicarnos con los demás, por lo que podemos trasmitir un mensaje no verbal sin darnos cuenta.
Fuente:  http://www.iafi.com.ar/lenguaje/comunicacion-no-verbal.php

VOCABULARIO: PROACTIVIDAD

Proactividad
La proactividad  es una  actitud básica para ser un buen comunicador.

Pero la proactividad no significa sólo tomar la iniciativa, sino asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan; decidir en cada momento lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer.

Es la  libertad de elegir nuestra actitud frente a las circunstancias de nuestra propia vida.

La proactividad no tiene nada que ver con el activismo o la hiperactividad.

Ser proactivo en nuestras comunicaciones no es responder de inmediato y de forma caótica y desorganizada, dejándonos llevar por los impulsos del momento.

Las personas que tienen el hábito de la proactividad en sus comunicaciones, no emiten mensajes llevados por el impulso sino por sus valores, saben lo que necesitan y actúan en consecuencia, emitiendo mensajes directos y orientados a las personas que les pueden ayudar a conseguir lo que necesitan.

Habilidades comunicativas: componentes paralingüísticos


Lo más importante en un proceso de comunicación no es lo que se quiere decir, sino lo que la otra persona entiende. Ahí está la clave de la comunicación eficaz.Y, para ello, debemos ser conscientes de que, además del componente verbal, es decir, el mensaje que queremos transmitir, en la recepción e interpretación del mensaje influyen otros elementos paralingüísticos y no verbales, que debemos conocer y aprender a controlar para mejorar nuestras habilidades comunicativas en sus tres niveles (cognitivo, comunicativo y sociocultural):
Comunicación eficaz
  • Componentes verbales: hacen referencia al contenido de la conversación, que es la herramienta que generalmente utilizamos las personas para relacionarnos con los demás. Expresiones que utilizamos, reglas que tenemos en cuenta, etc.
  • Componentes paralingüísticos: aspectos como el tono de voz, la fluidez y la velocidad del habla, que modulan el contenido de los que decimos.
  • Componentes no verbales: variables como la expresión facial, la mirada, los gestos, la distancia interpersonal… son comunicativas en sí mismas, y a la vez cambian y/o matizan el contenido de un mensaje.
Claridad, brevedad, orden en el mensaje, insistencia, ilustración, información completa y feedback son algunas de los requisitos que debe cumplir el mensaje verbal.
En cuanto a los componentes paralingüísticos, se trata de variables de la voz, diferentes al contenido del mensaje, pero que lo modulan. Son, en muchas ocasiones, difíciles de controlar, y necesitan de un esfuerzo y trabajo personal para tratar de cambiar aquellos aspectos que nos perjudican en nuestras interacciones sociales. A continuación destacamos los más importantes:
1. LATENCIA. El tiempo que transcurre entre el final de la frase que emite el usuario y el comienzo de otra por parte del interlocutor.
2. VOLUMEN. En realidad no existe una norma general sobre el volumen a utilizar en las situaciones, sino más bien es la situación concreta la que determina el volumen de voz más adecuado, aunque la tendencia que debe guiarnos siempre es la de no gritar, pero a la vez conseguir que se nos escuche con claridad.
El volumen alto de voz puede indicar seguridad y dominio. Sin embargo, hablar demasiado alto (que sugiere agresividad, ira o tosquedad) puede tener también consecuencias negativas – la gente podría marcharse o evitar futuros encuentros -. Los cambios en el volumen de voz pueden emplearse en una conversación para enfatizar puntos. Una voz que varía poco de volumen no será muy interesante de escuchar.
Cronómetro3. TONO. Cualidad que se produce por la mayor o menor tensión de las cuerdas vocales, dando como resultado una voz más aguda o más grave. Un tono que no varía puede ser aburrido o monótono. Se percibe a las personas como más dinámicas y extrovertidas cuando cambian la entonación de sus voces a menudo durante una conversación.
4. FLUIDEZ VERBAL.
5.  CLARIDAD.
6. VELOCIDAD.
7. EL TIEMPO DEL HABLA. Se refiere al tiempo que se mantiene hablando el individuo. El tiempo de conversación de una persona puede ser problemático por ambos extremos, es decir, tanto si apenas habla como si habla demasiado. Lo más adecuado es un intercambio recíproco de información.
fuente: http://comunicacionencambio.com/habilidades-comunicativas-paralinguisticos/

ASERTIVIDAD EN EL TRABAJO

Cinco deberes asertivos de todo trabajador
Cuando nos centramos en exceso en la perspectiva del yo surge el individualismo extremo que nos lleva a hablar solo de derechos. Sin embargo, conviene recordar que a nivel laboral, el equipo empresarial queda mejor representado por la palabra nosotros. Desde este contexto, no sólo podemos halar de derechos sino también, de deberes en el contexto laboral.

Deber de aceptar un no

Las relaciones personales también son muy importantes en una empresa. En este contexto, tienes que respetar que otra persona te diga que no a una petición que has hecho. Por ejemplo, un compañero puede negarse a ayudarte con una función si esa labor no le corresponde a él.

Deber de escuchar al otro

La asertividad remite a la comunicación. Uno de los derechos asertivos más importantes de cualquier persona es el de escuchar al otro para atender su punto de vista.
Existen empresas en las que no se cumple ese derecho puesto que el diálogo es mínimo y el clima de confianza que posibilita el diálogo fruido es pésimo.

Deber de respetar al otro

Tus compañeros de trabajo no tienen por qué ser tu amigos, pero eso no significa que no sean personas importantes. Como miembros de tu misma empresa merecen todo tu respeto basado en su dignidad personal. Es importante dar al otro el espacio que defiendes para ti mismo.

Deber de hacer bien tu trabajo

Desde un punto de vista asertivo, tienes el deber de hacer bien tu trabajo y de no interferir de una forma negativa en el desempeño profesional de los demás.
Cinco deberes asertivos de todo trabajador

Ser un buen compañero

Existe el deber asertivo de ser un buen compañero de trabajo y tener una actitud positiva para construir un entorno laboral agradable.

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uente: http://empresariados.com/cinco-deberes-asertivos-todo-trabajador/